El Incomprensible Final de Erin Valenti

En el mes de octubre de dos mil diecinueve, Erin Valenti, la CEO de una triunfante compañía tecnológica de Salt Lake City, Utah, murió en circunstancias que continúan en el misterio hasta el día de hoy.

Ya antes de su desaparición y de ser encontrada fallecida en el asiento trasero de su auto, Valenti llamó a su familia y les afirmó una serie de extrañas palabras: “Estamos en la Matrix”.

Quién era Erin Valenti

Erin Valenti nació en mil novecientos ochenta y seis en la ciudad de Nueva York. Se graduó de la Universidad de Georgetown en administración de empresas y logró fundar su startup así como su esposo, Harrison Weinstein, en dos mil once.

Los dos crearon Tinker Ventures, una compañía dedicada al desarrollo y la innovación que medró hasta lograr más de cien empleadas y empleados en 8 años, aparte de trabajar en conjunto con CTRL-labs. Uno de los productos más notables de esta empresa eran una suerte de bandas o smartwatches para “leer la mente”, una parte de su proyecto para conectar cerebros humanos a computadoras.

En dos mil diecinueve, Erin Valenti ganó el premio de Women in Tech Awards y todo señalaba que sería de los mejores años en su carrera.

En el mes de octubre, no obstante, decidió acudir a un seminario en Orange County y después en Silicon Valley, para entonces retornar a Salt Lake City el día siete. Mas Erin jamás volvería a casa.

Que le pasó a Erin Valenti

El siete de octubre, tras cenar con un colega, Erin Valenti llamó a su familia e notificó que manejaría con rumbo al aeropuerto para tomar el aeroplano de vuelta a Utah. El auto no estaba donde lo había estacionado, mas le aseguró a su madre que lo hallaría pronto y que todo estaba bajo control.

Minutos después, Erin llamó nuevamente y le afirmó que había encontrado el auto: no obstante, ahora se escuchaba agitada y afirmó que, si bien había llenado el tanque últimamente, la gasolina se le estaba terminando al vehículo.

Erin Valenti

Por esa razón, Erin le notificó a su madre que seguramente no llegaría al aeropuerto y perdería su vuelo.

La madre de Erin, preocupada, llamó a su yerno y le solicitó que contactase a su hija. Los dos charlaron con ella a lo largo de los minutos siguientes, en los que sonaba preocupada y confundida.

“Es un juego. Un experimento mental. Estamos en la Matrix”, fueron ciertas de sus palabras. Tras esa última llamada, absolutamente nadie pudo regresar a contactarla.

El trágico desenlace

5 días después, el doce de octubre de dos mil diecinueve, la policía halló su cuerpo en el asiento trasero del auto alquilado, que estaba estacionado en un área suburbana. El cadáver no presentaba lesiones ni señales de suicidio, aparte de que los resultados de la autopsia descubrieron que Erin no tenía problemas médicos, tampoco consumía drogas ni tenía historial de enfermedades siquiátricas.

Hasta la data, absolutamente nadie sabe qué pasó verdaderamente con Erin Valenti ni cuál fue la causa precisa de su muerte. Evidentemente, sus últimas palabras han llevado a elucubrar que descubrió algo tan esencial que fue “eliminada”.

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